Archivos para 12 julio 2009

Las cruces gamadas de Tampico

Smbiosis

Crédito: Smbiosis

 

La Catedral de Tampico tiene su encanto. Lejos está de las dimensiones monumentales y del virtuosismo artístico de los templos ubicados en el centro del país, pero tiene algunas particularidades que la hacen especial.

 Una de esas, la más conocida, está en el piso del pasillo principal: decenas de cruces gamadas adornan los mosaicos lo que la convierte para muchas publicaciones anti católicas en la Iglesia pro-nazi de México.

 El periódico Milenio Diario de Tampico revive la polémica en su edición dominical. Las fuentes del reportaje (el Vicario de la Diócesis  y un investigador) dan su veredicto y tratan de sepultar cualquier duda sobre el presunto apoyo de la comunidad católica tampiqueña al nazismo. Nunca hubo tal, quieren decir, pero sus argumentos no alcanzan a llenar todas las dudas y dejan algunos huecos tan obvios que sorprende que sean pasados por alto.

 El sacerdote Elías Gómez alude, según la nota publicada por Joaquín López, a la historia de la Catedral. Explica que la construcción del templo comenzó antes del siglo XX y que finalmente se concluyó en la década de 1920. Con ello trata de decir que las fechas no coinciden y que el uso de la cruz gamada en el piso de la iglesia no tendría ninguna relación con la utilización que hizo de ella el nazismo.

 “La cuestión de Hitler fue alrededor del año 1938 y fue él quien tomó esa cruz como un símbolo, pero las cruces de la Catedral ya existían”, opina Gómez. Y es que el origen del símbolo de la cruz gamada, como ya se ha explicado hasta el cansancio, se da mucho tiempo antes de que los nazis la adoptaran como su estandarte.

 Ahora bien, y aquí empiezan los huecos, la descripción cronológica del sacerdote no es del todo exacta. Es cierto que la Catedral de Tampico comenzó a ser construida prácticamente en la mitad del siglo XIX. Después de una larga historia de avances y fracasos, el templo finalmente fue consagrado en 1931. Apenas una década antes, buena parte del templo había sido derrumbado por un rayo, por lo que los representantes más adinerados de la sociedad tampiqueña patrocinaron su remodelación. Lo que dice la historia, es que todo el interior fue reconstruido.

 Lo que es inexacto en el relato del sacerdote es lo que él llama “la cuestión de Hitler”. El Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, dirigido por Hitler, nace en 1921. Desde esa década, el nazismo ya había adoptado la esvástica como su símbolo, aunque los movimientos nacionalistas alemanes que proclamaban la superioridad de la “raza aria” ya utilizaban la cruz gamada por lo menos desde diez años antes.

 

Crédito: Smbiosis

Crédito: Smbiosis

 

 Claro está que así, guiados únicamente por la luz de las fechas, es imposible determinar si la colocación de estas cruces en la Catedral de Tampico fue una muestra de apoyo al movimiento nazi, que vivía su apogeo en Europa mientras aquí se reconstruía el templo, con el apoyo de la alta sociedad tampiqueña integrada en buena medida por extranjeros. Pero ojo, tampoco es posible descartarlo con tanta facilidad.

 La otra fuente consultada por Milenio Diario de Tampico es el historiador José Antonio Cruz, miembro del Consejo de la Crónica de Tampico. En la nota, el investigador se concentra en explicar la historia de la cruz gamada y cita su origen en la tradición hindú, que relaciona el símbolo con buenos augurios y bienestar.

 Habla además de su presencia en algunos templos cristianos donde se utilizaba para disimular la cruz tradicional y escapar de las persecuciones religiosas. Sin embargo, no cita ningún ejemplo en concreto, mientras que el propio sacerdote Elías Gómez reconoce en su entrevista que la de Tampico puede ser “la única iglesia en México y en el mundo que tiene estas Cruces Gamadas en el piso”.

 Gracias al reportaje publicado por Milenio Diario de Tampico queda claro que historiadores y periodistas tienen mucho trabajo por hacer,  pues surgen varias interrogantes:

¿En qué fecha exacta se colocó el piso que adorna actualmente el pasillo principal de la Catedral?

 Si el símbolo es tan antiguo y tan popular ¿habrá más iglesias católicas en el mundo que muestren estas cruces? Si no ¿por qué sólo la de Tampicio?

 Atendiendo la primera explicación del historiador José Antonio Cruz ¿qué hace un símbolo hindú tan antiguo en una iglesia católica apenas centenaria?

 Más allá de que las fechas parecen decir algo y logran, por lo menos, sembrar la duda, de todo esto también surge una certeza. En dos ocasiones la Diócesis de Tampico ha tenido la oportunidad de remover los mosaicos. Una en 1990 durante su anterior remodelación y la otra actualmente, pues el propio Elías Gómez reconoce que ante el mal estado del piso, tienen el permiso del Instituto Nacional de Antropología e Historia para eliminarlo, “pero se decidió conservarlo”.

 Y es que nadie puede negar que hoy la cruz gamada tiene una sola connotación. La atrocidad histórica del nazismo ha acaparado su significado y no hay manera de observarla sin inmutarse o recordar inevitablemente el Holocausto. El mismo sacerdote cuenta que más de una vez, algunos visitantes judíos han pedido que se cubra con una alfombra todo el pasillo central “para no ver esas cruces porque piensan en Adolfo Hitler”.

 La investigación histórica sobre los verdaderos motivos que llevaron a la colocación de ese mosaico en la Catedral de Tampico, se la pelearán los historiadores y los periodistas de la zona. Pero lo que ya no se debería callar es la otra pregunta: ¿Por qué conservar en el templo ese símbolo, recordatorio implacable de la miseria humana?

Tepetzintla, la tierra del colibrí

tepetzintla 1  Crédito: Asociación Civil Huitzizilin

Tepetzintla es un poblado

que tiene bosques y flores

también se toca el huapango

con sus versitos de amores

Y hay muchachas como mangos

de ojitos encantadores

(versería para el son El Tepetzintleco)


Los grandes honores en los campos de batalla que pisaban los mexicas, eran para los caballeros águila. Pero el colibrí (huitzizilin) tenía reservada una misión más importante: los guerreros caídos en la batalla renacerían multicolores y más pequeños, con plumas y un pico como espina.

 A Antonia Vera la recuerdo siempre en su campo de batalla: el de la promoción cultural y el rescate de las tradiciones. La asociación que dirige adoptó el nombre náhuatl de los colibríes y desde hace al menos una década lleva a cabo una labor invaluable en su Tepetzintla. 

La recuerdo por ejemplo, conduciendo a grupos de mirones e investigadores, entre los caminos de zempazúchil que indican el camino a los muertos cada 31 de octubre; cargando sillas en la plaza y mirando el cielo para adivinar si habrá lluvia por la noche o los huapangueros podrán tocar al aire libre; explicando el significado de las deidades de los tenek y náhuatl.

Y es que Tepetzintla es uno de los pueblos más antiguos de la Huasteca. Será por eso que en sus calles se camina diferente que en otros sitios y el viento sopla de otra forma, como más ligero. Ahí, rodeada por cerros siempre verdísimos, trabaja doña Antonia al frente de Huitzizilin. Por estos días prepara la huapangueada que cada verano reúne a músicos, poetas y bailadores de toda la región.

La fiesta comienza el 18 de julio; el próximo fin de semana pues, va a retumbar la tarima, son los latidos de la tradición. Como siempre, estamos todos invitados.

Sobre la mediocridad y la desobligación

Volver al terruño siempre es reconfortante, sobre todo darse cuenta de que algunas cosas nunca cambian. Vaya, de inmediato uno se siente en casa. Para muestra, una joyita de las pasadas elecciones.

En una nota publicada en Milenio Diario de Tampico por los reporteros Jesús García y Joaquín López, la Directora de Cultura del Ayuntamiento de Tampico, Katty Marón, dio su opinión sobre la importancia de las elecciones.

Según sus palabras, aquel ciudadano que osó anular su voto o simplemente desistió de participar en este sistema, “no tiene derecho a absolutamente nada, ya que realmente no está cumpliendo con su obligación como ciudadano; además a mi parecer las personas que no votan son mediocres…”.

Amén.

¿Queda alguna duda de por qué cobró tanta fuerza el movimiento de la anulación?

Gripe y elecciones

foto elecciones 

 El lunes, el Distrito Federal comenzó a latir como siempre, caótico. “El PRI aplasta al presidente” se lee en la portada de uno de los diarios nacionales. La frase no podría ser más certera. En las elecciones que se realizaron un día antes, el país se volvió a pintar tricolor. El Partido Revolucionario Institucional (sí, el de la dictadura perfecta) le dio una paliza a Acción Nacional, el partido en el poder. El PRD, como se esperaba, no figuró.

 La mañana postelecciones, el aeropuerto de la Ciudad de México también comenzó a latir como siempre, caótico. Es un monstruo que no duerme nunca y que, por lo visto, se divierte perdiendo a inocentes viajeros en su laberinto de rampas eléctricas. Pese a todo eso, el monstruo guarda cierto orden que le permite no colapsar.

 Entrar a México por el aeropuerto, requiere –como en todas partes- pasar por trámites migratorios y aduanales. Y por estas fechas, también hace falta pasar por trámites sanitarios, muchos. El primero es sin duda el más sencillo de librar: un formulario en el que aseguras con tu firma que no tienes ningún síntoma de la gripe A. Nadie que tenga un poco de tos y catarro, está dispuesto a marcarlo en la hoja y arriesgarse a pasar varias horas atrapado en una oficina de la Secretaría de Salud.

 El segundo apela a la tecnología. Tres veces hay que pasar por diferentes scaners donde miden tu temperatura corporal. Las lucecitas rojas en el monitor nunca son deseables. Azul es el color que todos quieren.

 Pero cuando uno cree que está listo para salir y respirar el aire contaminado de la capital mexicana, se levanta una última barricada sanitaria: un médico que te toca la frente, te revisa los ojos, y certifica que no tienes gripe. Yo estoy sano al menos por ahora.

 El contraste respecto a las medidas de prevención es impactante cuando el último aeropuerto que pisaste es el de Ezeiza, en Buenos Aires. Salí de Argentina y no me preguntaron ni mi nombre. Nadie revisó mi temperatura ni me ofreció una gota de alcohol en gel.

               ***

 Después de la contingencia sanitaria, en el Distrito Federal la actividad prácticamente ha vuelto a la normalidad. La ciudad se enfrasca en su desmadre cotidiano y pocos hablan de las elecciones. Los diarios sí lo hacen y coinciden en la derrota del oficialismo.

Entonces, a mí me llega un deja vu desde el pasado: el domingo anterior, cuando los Kirchner perdieron sus elecciones lesgislativas.

 Sinceramente no entiendo la política argentina, pero periodísticamente me pareció impresionante que a pesar de todo, el tal Francisco de Narváez, un rubio absolutamente incapaz de expresarse, resultara vencedor.

 Ahora que lo pienso, tampoco entiendo la política mexicana y la manera en que la ciudadanía participa en su democracia. Lo que sospecho es que el lugar más común de todos es cierto: los mexicanos tenemos muy mala memoria.



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